domingo, 20 de febrero de 2011

"Raros son estos tiempos felices en los que se puede pensar lo que se quiere, decir lo que se piensa."

Ya nos dice Tacito
Que raros son los tiempos en que el ser humano piensa
Y lo hace con rigor y con acierto.
Y si uno consigue hacerlo lo dificil es tener la habilidad
Y la valentia de Expresarlo con Rigor y Liderazgo

Quien no se Atreve ni a Razonar ni a Avanzar es un Idiota???

"Quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe razonar es un tonto; y quien no se atreve a razonar es un esclavo"
William Henry.

domingo, 13 de febrero de 2011

Los Capos de La Mafia

Autorretrato de un capo
El escritor Roberto Saviano entrevista a Maurizio Prestieri, uno de los grandes capos de la Camorra, acusado de haber encargado treinta asesinatos y que ahora colabora con la justicia. Este es un relato de su sanguinaria vida y de las entrañas de la organización criminal. Prestieri fue detenido por la policía española en Marbella en 2003.
ROBERTO SAVIANO 13/02/2011

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Es un tesoro lo que está enterrado en Scampia. Un tesoro de piedras preciosas: esmeraldas, topacios, rubíes, lapislázulis. Y diamantes. Sobre todo, diamantes. Meten todas las piedras en botellas de Coca-Cola, de las de plástico, tanto en pequeñas como en grandes. Lo digo en serio: no bromeo".


Traslado por Camorra
Roberto Saviano: "Sé que la mafia me lo hará pagar"

EL PAÍS SEMANAL: La no vida de Roberto Saviano
VIDEO - MIGUEL MORA / JOAO PINA / PAULA CASADO - 05-02-2009
Desde que la Camorra le amenazó de muerte por su libro 'Gomorra', Roberto Saviano vive escoltado las 24 horas. No puede pasear, comprar o usar la tarjeta de crédito. EL PAÍS SEMANAL ha pasado un día con el escritor y le ha acompañado de viaje a Nápoles. Mostramos un adelanto en vídeo del reportaje del suplemento del 8 de febrero de 2009 - MIGUEL MORA / JOAO PINA / PAULA CASADO

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Capital: Roma. Gobierno: República. Población: 58,145,321 (est. 2008)

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Prestieri era rico cuando fue arrestado en España, el país que representa la segunda casa para grupos criminales europeos

"Tienes que matar a un pariente tuyo, elige a uno y dispara. Sólo así se convencen de que no vas con triquiñuelas"
Después de esta revelación permanezco inmóvil. Luego pregunto al boss: "Y este tesoro, ¿dónde se esconde? ¿En qué punto exactamente?". "Si lo supiera, se lo indicaría a los jueces. Pero hay que buscar: está allí, en algún agujero excavado en cualquier parte, en lugares diseminados aquí y allá. Porque yo los veía con mis propios ojos, a los hombres de Di Lauro, que iban a su zona, en medio del Arco, y luego regresaban con las piedras. Algunas tan grandes que no entraban por el cuello de la botella. Con los diamantes de Paolo di Lauro se podría empedrar la autopista entre Nápoles y Roma...".

Quien me habla es Maurizio Prestieri, jefe camorrista del Rione (barrio) Monterosa, en Secondigliano [ciudad dormitorio al noreste de Nápoles] . Uno de los jefes del Directorio, la estructura que gobernaba la Alianza de Secondigliano.

"Ahora, los narcotraficantes italianos compran sobre todo piedras preciosas para blanquear dinero. Nunca se devalúan. Se pueden esconder con facilidad y, en caso de necesitar liquidez, no hay problemas para venderlas en cualquier parte del mundo. Las casas, los coches, las villas, todo ello es susceptible de acabar confiscado por la justicia. Los billetes se pueden esconder en cualquier hueco, pero enseguida se enmohecen y estropean. Pero los diamantes... como decía el anuncio, son para siempre".

Maurizio Prestieri, brazo derecho de Paolo di Lauro y acusado de haber encargado 30 asesinatos, pertenece a la historia del crimen organizado que hizo de las bandas italianas las primeras inversoras en el mercado de la cocaína. Pensando que ahí estaba el futuro, transformaron una droga para la élite en una de consumo masivo. En el momento de su detención, en junio de 2003, era un capo rico. Estaba en Marbella junto con su familia, en el país que representa la segunda casa para todas las organizaciones criminales europeas, cuando no la primera: España. Después de cuatro años en la cárcel decidió de pronto pasar a colaborar con la justicia, y sus declaraciones, hasta el día de hoy, han sido tenidas por creíbles y veraces en todos los procesos judiciales.[...]

Maurizio Prestieri es -era- un capo. Procede de una de las familias que salieron derrotadas en la faida (lucha entre clanes) de Secondigliano. Pero cuando pasa a colaborar con la justicia, los Prestieri conservan aún su fortaleza y gozan de una estructura económica sólida. Tras las primeras confesiones, el clan le ofrece un millón de euros por cada una de las denuncias de las que decida retractarse. Una montaña de dinero por interrumpir dicha colaboración. Pero Prestieri no se detiene. Al contrario, denuncia también este intento de corrupción. Ya no se siente con ánimos de ser un boss. "Sigo siendo el mismo. Lo que he hecho no se puede borrar. Pero ahora puedo actuar de otro modo". Nos encontramos varias veces en un cuartel. Lugar secreto. Horario aproximado. Puedes llegar mucho antes o mucho después. En todas las citas, Maurizio Prestieri luce siempre elegantísimo y bronceado. Traje de raya diplomática, botines, reloj de marca. Ningún indicio del abandono que suelen experimentar los hombres que han perdido el poder y viven escondidos como ratas.

"¿Se acuerda usted de mí?", me pregunta. "Le mandé al infierno una vez..., pero he cambiado". No tengo idea de a qué se refiere. No obstante, O'Sicco (El Seco) como lo llaman en Nápoles, no lo ha olvidado. "Estaba usted en un juicio, mi madre me lanzaba besos, pero usted creía que se los tiraba a Paolo di Lauro. Así que usted hizo un ademán como diciendo: 'Pero, ¿quién es esta, qué quiere?'. Y yo le envié al diablo...".

EL 'BOSS'. Mauricio es uno de esos capos nacidos de la nada. Rione Monterosa, barrio de Secondigliano, es el punto de partida y de llegada de su vida. "Con las primeras ganancias obtenidas gracias a un trapicheo de droga decidí hacer lo que nadie en mi barrio había hecho antes: volar. Se lo dije a todos: voy a tomar un avión. Iba a ser el primer miembro de mi familia, así como el primero de mi barrio, en despegar de tierra. Fui a Capodichino y compré un billete para un vuelo nacional. No me importaba el destino, solo quería que fuese el lugar más lejano de Nápoles. Y para todos nosotros ese lugar era Turín. Hice el vuelo con una gran emoción. Aterricé, salí, di una vuelta por el aeropuerto y anduve un poco por fuera del recinto, y enseguida di media vuelta. A mi regreso, todos los de mi barrio me recibieron con aplausos. Parecía Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio. Todos me preguntaban: "O'Sicco, ¿es cierto que el avión te lleva por encima de las nubes?". La pobreza de la periferia se convierte en el motor ciego y vertiginoso para hacer despegar a un clan que se estructura en torno a la cocaína. "A nosotros nos podría haber detenido enseguida el Estado, y sin embargo, nos hicimos ricos y poderosos en un abrir y cerrar de ojos. La economía legítima precisa de nuestro dinero ilegal. Hemos tenido talento, aplicado en la parte equivocada de la sociedad...". Aquellos muchachos, para quienes un vuelo de Nápoles a Turín tenía el sabor de una empresa de astronautas, tenían tanta hambre de emerger como ignorancia de las cosas más elementales. Según Prestieri, Raffaele Abbinante, alias Papele 'e Marano, futuro capo de los secesionistas [el grupo dirigido por los Spagnoli que causó decenas de muertos en una guerra interna de la Camorra], de joven no sabía siquiera qué era un cheque. "Mi hermano le pagó una partida de hachís con un talón, y él lo tiró como si le quemara los dedos, al tiempo que decía: "Quiero dinero de verdad, ¿qué es este papelucho?". Y ahora, pasados veinte años, habla de la Bolsa, de inversiones en petróleo, del precio del oro. Se ha convertido en un hombre de negocios.

EN LA ESCUELA DE HOMICIDAS. "Alcanzamos la cima porque nada nos detenía. No nos amedrentábamos ante nada". La crueldad militar de los clanes de Secondigliano crece conjuntamente con su capacidad de multiplicar el dinero. El hijo de Papele 'e Marano jamás había asesinado a un hombre, tenía que aprender a matar. Disponer de muchos brazos prestos a disparar durante una faida no constituye solo un elemento de fuerza y orgullo, sino también de seguridad. Además, por muy fiel que te sea un hombre siempre puede acabar por traicionarte, mientras que un hijo, sangre de tu sangre, no te fallará. Ese es el motivo de que exista la escuela de homicidas. "En la calle Cupa Cardone había un tipo que trapicheaba en un 126 blanco, era dependiente nuestro. Abbinante ordenó a su hijo que le pegase un tiro, algo muy sencillo de hacer. "Vamos, dale, muévete, dale". Franchino vació el cargador del arma sobre aquel muchacho, sacrificado como blanco para su bautismo de fuego. "Ya lo has visto", comentó su padre, "matarlo era pan comido".

Otro que tuvo que pasar por la misma prueba fue Cosimo di Lauro. Príncipe heredero del clan responsable de la guerra secesionista, no sabía disparar. "Para nombrarlo capo debían forzarle a cometer un asesinato al menos", explica Prestieri. "Un día le colocaron un blanco fácil". Desarmado, inmóvil, ignorante del hecho de que lo estaban apuntando. La Camorra casi siempre mata a sus víctimas en tales circunstancias. "Di Lauro había decidido ofrecer como blanco para Cosimino a un camello de nombre Picardi". Cosimo va y se acerca al camello, que espera un saludo, una palabra. Pero Cosimo saca la pistola y dispara, dispara, dispara. No obstante, solo consigue darle de refilón, y la presa escapa. En resumen, quedó a la altura del betún...". De semejante papelón estaba prohibido hablar en Secondigliano.

La crueldad no termina aquí. Hoy en día, explica Prestieri, para los antiguos afiliados del clan Di Lauro que quieren pasarse al lado vencedor de los secesionistas rige una norma sencilla. "Tienes que matar a un pariente tuyo, elige a uno y dispara. Solo así te aceptan en su clan porque se convencen de que no vas con triquiñuelas". Maurizio Prestieri, cuando habla, se muestra atento y analítico. Te mira a los ojos y no te desafía. Al contrario. Cuando lo tienes frente a ti, te embarga algo parecido a una sensación de tristeza. Un hombre así habría podido llevar a cabo muchas cosas, pero decidió convertirse en boss como otro se convierte en hombre de negocios. Para la Camorra, hombre de negocios y boss vienen a ser lo mismo.

ADMINISTRADOR DE COCA. Me presenta un problema de aritmética con el polvo blanco tan elemental como alucinante. De cada kilo de cocaína pura se podían extraer, tras el proceso de corte, unos dos kilos de coca, si se quiere de calidad óptima; o bien tres o, incluso, cuatro kilos, si se rebaja la calidad. Por un kilo de cocaína se paga entre 10.000 y 12.000 euros, incluidos los costes de transporte hasta Secondigliano. 50.000 o 60.000 euros al por mayor equivalen a unos 150.000 al detalle, un margen de beneficio de unos 100.000 euros. Si calculas que hay plazas que llegan a vender hasta dos kilos al día trabajando las 24 horas del día, ¿sabrías decirme cuánto se puede llegar a ganar en un día?". El cálculo es sencillo. Teniendo en cuenta que cada grupo mafioso es capaz de controlar hasta 15 plazas de venta, solo con la cocaína se obtenían tres millones de euros diarios. Cuando le pregunto quiénes eran los proveedores, Prestieri afirma: "La coca la comprábamos en Asturias, teníamos contactos con los vascos". Le recuerdo que cuando yo he declarado en España que ETA tenía vínculos con la Camorra se ha armado un gran revuelo. "Lo sé, todos quieren hacer las paces con ETA y, por ello, no pueden admitirlo. Con una organización política uno puede sentarse a negociar, pero con una involucrada en el narcotráfico, ¿qué se puede hacer? De todos modos, nosotros se la comprábamos a los vascos, eran narcotraficantes vascos autorizados y apoyados por ETA. Después dejamos de ir allí porque Raffaele Amato, alias Lello o'Spagnolo (Lelo el Español), nuestro referente en España, comenzó a negociar directamente con los sudamericanos. Amato mantenía una relación excelente con el cártel de Cali que había ganado la guerra contra Pablo Escobar. Funciona así: de cada cargamento de coca se paga la mitad, uno permanece como rehén de los colombianos, y si la otra mitad no llega, lo matan. A Lello le dispensaban un trato muy bueno durante, digámoslo así, el secuestro. Hotel, juego, mujeres".

Maurizio Prestieri, en el espacio de diez años, se convierte en uno de los hombres más ricos del territorio y en uno de los capos más respetados. La cartera de su familia, en los momentos de mayor expansión, llega a manejar cinco millones de euros al mes. Los juegos de azar y los coches de lujo se convierten en su obsesión. Adora los Ferrari, pero "me disgustaba dar vueltas con el ferrarino en Nápoles. Todos clavan los ojos en ti". Prestieri, a diferencia de Paolo di Lauro, tenía talento para la vida. "Yo sí que sabía vivir, disfrutar cada día de la vida por completo. Viajar, ver a gente, hacer dinero, joder a los enemigos. Yo, la vida, la he encarado a dentelladas. Y siempre velando por que no le faltara nada a mi familia y manteniéndola lejos de cualquier problema". Inunda de coca Italia, pero no tiene ni idea de cuál es su sabor ni de qué sensaciones procura. "Nunca he consumido cocaína. Si querías llegar a ser capo de nuestro grupo no debías drogarte. En el clan de los Casalesi también es algo que importa. Para vigilar si alguien esnifaba coca no hacíamos análisis ni nada. Los íbamos a recoger por la noche, cuando volvían, y los llevábamos ante Paolo di Lauro, los sentábamos frente a un plato de pasta: come". Cuando has esnifado no tienes apetito. Si no comían o se veía que hacían un esfuerzo, quedaban fuera. Fuera de nuestra confianza. Eran degradados. Un buen sicario no puede ir drogado, de lo contrario arma jaleo. Y es preciso que vaya con el estómago vacío, por muchas razones. La primera de ellas es que se requiere estar muy tenso, sin gota de sueño, no debe entrarte cagalera. La segunda es que si te disparan en el estómago y has comido, estás jodido al instante. De estar en ayunas puedes salvarte".

La anti-Mafia le ha confiscado decenas de libros mayores. Cuadernos en los que están registradas las entradas y salidas diarias de las diversas plazas de venta, de la red del narcotráfico. Blocs de notas donde los afiliados apuntan cada día la lista de los gastos. Tal y como lo haría un charcutero, que abre el cuaderno y escribe los nombres de los clientes a los que ha fiado y anota las salidas y las entradas, así proceden los hombres de Prestieri. En estos cientos de folios hay listas inquietantes. Y lo que descoloca es la normalidad absoluta. Es la cifra que se utiliza para pagar los recibos, los coches, la limpieza de los escondrijos y de las casas. Y luego los gastos por concepto de "Botte" de "Funeral Federico", de los funerales de los afiliados asesinados, comentarios sobre los gastos negativos: "mecánico canalla". Muchas entradas hacen referencia a las "entrevistas", esto es, el dinero que el clan debe pagar a las familias de los afiliados para que se desplacen a ver a sus parientes en la cárcel. Luego figuran entradas como "flores mujer": el clan también se hace cargo del envío de flores a las esposas por sus cumpleaños de parte de sus maridos encarcelados. Cuantiosas cifras de los kilos de hachís y de cocaína que pasan por sus manos, las zonas de donde proviene el dinero. No faltan extrañas siglas del tipo ME o LO: Merda y Lota, respectivamente, y también se menciona el importe que hay que desembolsar cada mes a los policías a fin de evitar un control o un arresto.

LAS MASACRES. Cuando Maurizio era un niño nada hacía presagiar que llegaría a ser un boss. Los jefes del grupo eran sus hermanos: Rosario y, sobre todo, el mayor, Raffaele. Carismático e imperturbable donde los haya, gozaba de una confianza mayor por parte de Paolo di Lauro que si fuera alguien de su propia sangre. Sin embargo, los Prestieri acabaron enzarzados en una guerra contra un capo local, Antonio Ruocco, denominado Capaceccia, a quien el clan había desprovisto de poder aprovechándose de su estancia forzada en Toscana. Se desencadenó una de las faide más encarnizadas que se han conocido en territorio italiano. En una serie de actuaciones caen abatidos decenas de hombres de ambas bandas hasta que, el 18 de mayo de 1992, Ruocco llega al bar Fulmine de Secondigliano acompañado por un comando de ocho hombres pertrechados de ametralladoras, pistolas, fusiles y granadas, y se cobran la vida de cinco personas. Entre las víctimas se encuentra Raffaele, el hermano mayor de Maurizio, el capo. Está también Rosario, su otro hermano. Ciruzzo, apodado El Millonario, pierde el juicio y ordena una ejecución prohibida según el código de la Mafia. Liquidar a la madre de Ruocco. "Los clanes de toda Italia nos hicieron saber que no comulgaban con ese proceder, pero Paolo di Lauro respondió: 'Así es como yo hago la guerra".

De este modo, Prestieri se convierte en capo. "Conseguíamos hacernos con todo: restaurantes, bares, hoteles, casas en medio mundo. Fábricas, negocios, contratas. Cuando Nápoles inicia el proyecto de expansión en el área norte, para lograr que contratasen a nuestras empresas bloqueábamos el paso a las hormigoneras. Con una 38 apuntábamos a la cara de los conductores, los hacíamos bajar y nos apoderábamos del camión. Parábamos el motor de la hormigonera y el cemento se secaba dentro de la cuba. De este modo, la empresa perdía el cemento, perdía el camión hormigonera, que quedaba para el desguace, e incluso perdía la contrata porque retrasaba las obras. En ese momento no les quedaba otra que contratarnos a nosotros. Coca, contratas, política, así gobiernas la vida de las personas. ¿Política? Política, por supuesto. Tome buena nota de ello. Son historias que pueden parecerle increíbles. Pero no es más que la realidad de todos los días... la realidad política".

sábado, 12 de febrero de 2011

Margin Call: Como se Vence el Crimen y La Camorra

En un trascendente momento de la corrosiva película Margin call, el jefe supremo de uno de los más poderosos bancos de inversiones aterriza con su helicóptero a medianoche en la sede del negocio. Le han llamado urgentemente porque un tipo al que acaban de despedir y un empleado muy joven han descubierto con terror que toda la estructura del negocio está en la ruina, a pesar del aparente esplendor. Se ha desatado una situación de pánico al constatar el inminente apocalipsis. El dueño de la empresa, antes de que sus empleados y ejecutivos le expongan el insalvable problema, les exige: "imagínense que tengo el nivel de comprensión de un niño, o sea, que eviten tecnicismos y planteamientos retorcidos y cuéntenme lo que está ocurriendo con lenguaje claro y contenido entendible, háganlo rápido y háblenme en inglés".



El director J. C. Chandor, autor de esta ópera prima tan sorprendente y necesaria, adopta la misma actitud que ese empresario al contarnos a los espectadores esta historia tan turbia y pavorosamente actual. Nos explica con lucidez y profundidad cómo un supuesto imperio financiero se ha construido haciendo trampas, la falsedad de las estimaciones sobre las que reposa la estructura comercial de ese banco, el nulo valor de sus activos en el sector hipotecario. También las consecuencias desastrosas, la crisis económica mundial que van a provocar estos respetables piratas del dinero, su mezquina y maquiavélica facilidad para vender humo a precio de saldo en Wall Street, salvarse del naufragio que ellos han creado y hacérnoslo pagar al resto de la humanidad. Pero como recuerda con asumido cinismo el urdidor de la gran infamia, las crisis son cíclicas y siempre impunes para sus responsables, algo natural en la historia del capitalismo. Por su parte, los tiburones que las han creado mantienen o aumentan sus ganancias.

Margin call transmite mucho miedo. Lo logra con el retrato creíble de esos personajes tan implacables (sus sirvientes se pueden permitir el lujo de ser humanos), que se bonifican a sí mismos con sueldos escandalosos mientras que están jugando con la seguridad de los demás, con la sumisión a directrices ilegales en nombre de sus privilegios de los que saben que el negocio al que sirven es una opulenta farsa, un castillo de naipes que se puede derrumbar en cualquier momento, una estafa legalizada.

El director J. C. Chandor solo necesita tres escenarios que recrean la modernísima cueva de los pulcros dragones, un guión tan poderoso como bien desarrollado y un grupo de excelentes actores (Spacey, Irons, Bettany, Tucci) para que su película te aterre al verla y que ese desasosiego permanezca al recordarla. En una época que recomienda el escapismo ante la que está cayendo, este director mete el dedo en la llaga con talento y penetración. Es didáctico en el mejor sentido. Nos desvela muy bien las raíces y los mecanismos que han generado esa tragedia que deja sin trabajo, en la incertidumbre de perderlo o de no encontrar el primero a tanta gente madura y joven en cualquier parte del mundo. El efecto mariposa no es casual, tiene culpables de carne y hueso. Y por supuesto, el sistema que ha consentido sus permanentes fechorías.

Cuenta Paula Markovitch, directora de El premio, que su película es autobiográfica, que ella fue esa niña argentina de siete años que, en compañía de su desesperada madre, tiene que refugiarse en una casa abandonada al lado del mar huyendo de la persecución de los militares, con el referente atroz de una familia masacrada por ellos, con la duda de si el ausente y añorado padre también fue asesinado. Todo mi respeto para unas vivencias tan duras, pero la forma de reconstruir esos lacerantes recuerdos con imágenes y sonidos, me deja sensaciones emparejadas a la frialdad y el aburrimiento. Es de esas películas, que tanto gustan en los festivales de cine, en las que si un personaje recorre un kilómetro a lo largo de una playa, se mantiene el tiempo real, la cámara lo enfoca desde que es una silueta en la lejanía hasta que llega delante de ella. En ese fatigoso tiempo, inevitablemente me dedico a pensar en mis cosas en vez de interesarme por lo que ocurre en la pantalla. Ese ritmo cansino se mantiene hasta el final. Y reconozco que lo que le ocurre a esa confusa y desamparada niña parece veraz, que en algún momento te hace sentir su frío interno, su inocencia y su miedo, pero también reconozco que no paro de mirar el reloj y de removerme en la butaca, que se me hace eterno su intolerable drama.

Si - Rudyard Kipling

Sí Puedes Soñar Y El sueño sabes Traer

* Si puedes mantener intacta tu firmeza cuando todos vacilan a tu alrededor
Si cuando todos dudan, fías en tu valor y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza
Si sabes esperar y a tu afán poner brida
O blanco de mentiras esgrimir la verdad
O siendo odiado, al odio no le das cabida
y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey
Si piensas y el pensar no mengua tus ardores
Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si puedes soportan que tu frase sincera sea trampa de necios en boca de malvados.
O mirar hecha trizas tu adora quimera y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tu ganancias poniendo en un montón las arriesgas osado en un golpe de azar
y las pierdes, y luego con bravo corazón sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea alerta el pensamiento y el músculo tirante
para emplearlo cuando en ti todo flaquea menos la voluntad que te dice adelante.
Si entre la turba das a la virtud abrigo
Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo
Si marchando con reyes del orgullo has triunfado
Si eres bueno con todos pero no demasiado
Y si puedes llenar el preciso minuto en sesenta segundos de un esfuerzo supremo
tuya es la tierra y todo lo que en ella habita y lo que es más serás hombre hijo mío....

Si Piensas que vas a Ganar: Ganaras

Si piensas que estás vencido, lo estás.
Si piensas que no te atreves, no lo harás.
Si piensas que te gustaría ganar
pero no puedes, no lo lograrás.


Si piensas que perderás, ya has perdido,
porque en el mundo encontrarás
que el éxito comienza
con la voluntad del hombre.
Todo está en el estado mental.
Porque muchas carreras se han perdido
antes de haberse corrido,
y muchos cobardes han fracasado,
antes de haber su trabajo empezado.


Piensa en grande y tus hechos crecerán.
Piensa en pequeño y quedarás atrás.
Piensa que puedes y podrás.
Todo está en el estado mental.


Si piensas que estás aventajado, lo estás.
Tienes que pensar bien para elevarte.
Tienes que estar seguro de ti mismo,
antes de intentar ganar un premio.


La batalla de la vida no siempre la gana
el hombre más fuerte, o el más ligero,
porque tarde o temprano, el hombre que gana,
es aquél que cree poder hacerlo.


Rudyard Kipling

2 Formas de Actuar

1.-Callar y Mirar para otro lado
2.-Denunciar la mentira la injusticia y el robo

La mayoría de la gente se estanca en el Silencio.
De esta manera crece la injusticia
El Intimidador
IL Capo
El chorizo
El Abusador
El que Abusa de Menores

La primera salir del miedo y el Silencio para entrar en la verdad
Ese es el camino

El Presidente de la Alemana y La Homosexsualidad

Hace unos meses, Theo Zwanzinger, presidente de la Federación Alemana de Fútbol, opinaba que era "una lástima" que los futbolistas homosexuales no pudieran "rendir al cien por cien de su capacidad por perder energías en su esfuerzo por mantener oculta su verdadera personalidad".

Además, el delantero hispano-alemán Mario Gómez también habló hace unos meses sobre las trabas que impone el fútbol a los homosexuales. "En Alemania tenemos un ministro de exteriores -Guido Westerwelle- que es homosexual y el alcalde de Berlín -Klaus Wowereit- es también gay, por lo que los futbolistas profesionales que lo sean deberían confesarlo", declaraba el delantero internacional.