miércoles, 1 de septiembre de 2010

Publicistas y el síndrome de Estocolmo

Publicistas y el síndrome de Estocolmo

Por: Bernardo Bach

El síndrome de Estocolmo es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad.

Desarrolla una especie de relación de complicidad con su secuestrador. E incluso pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines.

Pues esto se da mucho en la publicidad. La subordinación complaciente de la agencia a su cliente importante, tiene una explicación: parece ser cuestión de sobrevivencia.





Al igual que en el caso de la víctima de un secuestro, el publicista asume que su vida corre peligro y que su éxito o fracaso depende de la voluntad exclusiva de su cliente, a menudo en la figura de un brand manager, un gerente de mercadeo o un director general. No es de extrañarnos que, por este temor, los publicistas nos hayamos convertidos en una suerte de people pleasers, y que por ello, no alcancemos con frecuencia nuestro máximo potencial de contribución efectiva. En esta profesión se confunde mucho el ser servicial con el ser servil.

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